EL SENTIDO DE LA VIDA

¿Tiene sentido la vida humana? ¿Cuál es la razón de vivir? ¿Existe el destino o cada uno puede orientar su vida conforme lo desea? ¿Tiene sentido la realidad, o es una compleja aglomeración de personas, objetos, fuerzas y relaciones que coexisten sin propósito ni razón alguna? ¿Es racional el Universo? ¿Es posible entender al mundo? ¿La racionalidad del mundo existe por sí misma, o es resultado de la interpretación que puede lograr la inteligencia humana?

El Sentido de la VidaEncontrar el sentido de la vida significa definir su propósito y objetivos, para poder identificar la razón de la existencia. Una vez determinado el sentido de la vida es posible direccionar los pensamientos, desplegar las actitudes y desarrollar las acciones de manera constructiva. Si no se tiene claro el sentido de su vida, el ser humano deambula extraviado y confundido entre fugaces emociones y erráticas acciones, que usualmente desembocan en la angustia y la desesperación.

Hallar el sentido de la vida es sustancial, porque de eso depende la posibilidad de lograr la autorrealización integral en cada circunstancia. Quien no sabe hacia dónde va, no sabe lo que quiere ni lo que busca, así no se llega a ninguna parte. A pesar de los esfuerzos efectuados le quedara siempre la sensación de vacío y frustración, que en no pocas ocasiones se convierte en angustiosa desesperación.

En la medida en que se consigue comprender la razón de la existencia mediante la claridad de su propósito, la vida puede convertirse en una secuencia progresiva de logros alcanzados y por alcanzar, porque ese objetivo se constituye en el referente vertebral de las expectativas, que marca la dirección de las acciones y la escala para evaluar los resultados. Un objetivo claramente definido trae consigo el diseño de metas parciales, que pasan a convertirse en los retos que incentivan al emprendedor para asumir y superar las dificultades.

Saber los fines permite identificar los medios y asignar a cada uno su respectiva significación e importancia. Los instrumentos y recursos son indispensables para alcanzar los objetivos, pero la confusión sobre su naturaleza puede conducir a caóticos enredos donde lo urgente se impone sobre lo principal, las formalidades eclipsan a lo esencial, y las apariencias se imponen sobre lo sustancial.

Cuando el ser humano encuentra la razón de su vida, el optimismo surge como la fuente de energía que le impulsa cada día a emprender nuevos desafíos, animado por su mentalidad positiva y el coraje para trabajar duro sin quejas ni protestas, porque ellas son inútiles a la hora de avanzar con paso firme en medio de las asperezas y los obstáculos.

Del mismo modo que el legendario viajero de los tiempos antiguos necesitaba de la brújula para localizar el norte magnético que le servía de referente básico en cada jornada, así el ser humano, al establecer el sentido de su vida, forja el referente que le sirve de guía para avanzar. Sin ese norte, es muy fácil perderse en las encrucijadas y en los confusos incidentes que a cada paso surgen en la vida, unos con apariencia de contrariedades y otros con fachada de distracciones, pero tan perniciosos como inútiles.

Desde los primeros instantes de su existencia, la mente humana, consciente e inconscientemente, va estructurando una especie de diccionario enciclopédico constituido por las más diversas percepciones, imágenes, conceptos, significaciones y valoraciones del mundo. Este diccionario, que nunca termina de cerrarse, es el índice de referencias al que acude el ser humano para conocer e interpretar la realidad. La memoria y la capacidad de interrelación son básicas para la comprensión del mundo. La vida humana perdería su viabilidad sin este conocimiento.

Saber lo que son las cosas y definir la importancia de cada una de ellas es básico a la hora de ubicarlas adecuadamente en su respectivo lugar y atribuir de modo apropiado su correspondiente función. Si se llegase a confundir el rol de los distintos elementos, surgiría el caos y el desconcierto general. De ahí que, conocer la realidad es una necesidad inmanente que el cerebro atiende durante todo el tiempo a lo largo de la vida. Los conceptos de prioridades y de urgencias se derivan también de la idea que cada uno bosqueje del sentido de su vida.

El ser humano se constituye en el autor de la historia y en el protagonista de su vida en la medida en que es consciente de su identidad que le permite conocer y comprender el sentido de su vida. No basta con existir, tomar decisiones y actuar, es preciso que mediante ellas alcance su libertad y dignidad.

César Augusto Alarcón Costta
Por: César Augusto Alarcón Costta

 

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