El Premio Nóbel y la Mentalidad Emprendedora

Peter Higgs¿Cómo es posible convertirle a un sueño en realidad?

La vida enseña que los grandes proyectos construidos a lo largo de la historia humana, un día fueron sueños concebidos por las mentes de sus autores. Al constatar que esto es así, de inmediato surge la pregunta: ¿Cómo lo lograron? ¿Cómo hicieron que sus ideas se transformen en realidades concretas? No importa la dimensión del objetivo, ni el alcance de ese anhelo. Al inicio, unos, por su magnitud, parecieran imposibles de lograrse, sin embargo, allí están las gigantescas empresas y las monumentales obras, muchas de ellas consideradas “Maravillas de la Humanidad”.

La inmensa mayoría de proyectos tienen dimensiones más modestas, pero igualmente son extraordinarios a la hora de apreciarlos en su significación personal. Allí están esos sueños de tener una vivienda propia a partir de la nada, o de establecer una fábrica, un supermercado, una cadena de restaurantes, una empresa de transportes, etc., sin contar al inicio con otro recurso que la idea y la decisión de trabajar duro para lograrlo.

Convertir a una idea, que es una elaboración abstracta, etérea e intangible de la mente, en realidad material, a simple vista y en frío, parecería imposible, porque una idea no es una cosa ni un objeto que se pueda tocar o palpar con los sentidos, sin embargo, una vez que se concreta, se constituye en un edificio, una fábrica, un instrumento o una obra de arte, que sin son objetos materiales.

¿Cómo fue que pueblos, originalmente pequeños y modestos, se conviertan en colosales potencias a lo largo de la historia humana? ¿Qué fue lo que les elevó y catapultó sobre las demás colectividades, si todas están integradas por igual por seres humanos, que en esencia han sido, son y serán iguales?

Desde la perspectiva de lo misterioso y lo esotérico hasta podría hablarse de alguna extraña aproximación a la legendaria Alquimia, que en sus añejos tiempos decía tener el poder para transmutar los metales convirtiendo al plomo en oro. Pero no se trata de extraviarse en ese tipo de elucubraciones, sino de buscar explicaciones lógicas y fundamentadas que permitan comprender la dinámica de la realidad.

El pasado 8 de octubre se dio a conocer que el Premio Nobel de Física correspondiente al año 2013, fue otorgado a los científicos Peter Higgs (1929, Reino Unido) y Fran?ois Englert (1932, Bélgica), por su extraordinario aporte al conocimiento humano, mediante su teoría sobre el “Bosón de Higgs”, cuya existencia fue confirmada por la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN).

El “bosón de Higgs” es el nombre de la partícula subatómica cuyo descubrimiento inicialmente fue anunciado por el CERN el 4 de julio del 2012, y confirmado el 14 de marzo del 2013. De acuerdo con la teoría de Peter Higgs, este bosón es el componente fundamental del campo que confiere masa a todas partículas que lo atraviesan. Mediante la interacción con este campo, las partículas elementales que integran la materia adquieren su masa. Sin este mecanismo de interacción, todo sería energía moviéndose a la velocidad de la luz. En la actualidad se considera que esta es la explicación científica más sustentada para el origen de la materia en el universo. Sin embargo, aunque popularmente se la ha llamado la “partícula de Dios”, esta controvertida denominación nunca fue del agrado de Peter Higgs quien en 1964, cuando tenía 35 años de edad, enunció su teoría, la misma que ahora, 49 años después, y luego de ser comprobada su existencia mediante los experimentos realizados en el Gran Acelerador de Hadrones, ha merecido ser galardonado con el Premio Nobel.

A propósito de esa asombrosa interacción que convierte a la energía en materia, resulta muy importante, darse cuenta de que la idea también se convierte en realidad material y objetiva, a partir de la intensa vibración de la mentalidad del líder emprendedor que no solo concibe una idea o proyecto, sino que al vivenciarla impetuosamente, crea un campo de atracción y energía que despierte interés, atrae, entusiasma, convoca, reúne, organiza, moviliza a otros para juntos desarrollar las más inusitadas y sorprendentes acciones.

En ausencia de un líder, los miembros de un conglomerado humano suelen estar sueltos, dispersos y aislados, cada uno por su lado buscando la mejor forma de atender sus necesidades y resolver sus particulares problemas. En estas circunstancias, las fuerzas y posibilidades están restringidas a las capacidades y limitaciones de cada uno; y como es lógico, aislados todos son débiles.

En cambio, cuando un líder emprendedor genera en su entorno un campo de energía optimista, establece objetivos, organiza el trabajo y dirige la acción, el grupo humano se constituye en una poderosa fuerza social capaz de construir los más grandes proyectos.

 Por: César Augusto Alarcón Costta

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